El pasado 23 de marzo de 2026, el Partido Independiente de Orihuela Costa (PIOC) convocó una concentración en apoyo a los colegios de Orihuela Costa. Una llamada urgente para defender el derecho de nuestros niños y jóvenes a una educación digna y a unos servicios culturales básicos.
La realidad es alarmante: más de 5.000 niños y jóvenes viven en Orihuela Costa sin acceso a una sola biblioteca. Ni una. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Orihuela organiza más de 100 actos culturales en Orihuela ciudad, sin que ninguno de ellos llegue a la costa.
La desigualdad es evidente y sangrante. En Orihuela ciudad existen dos orquestas filarmónicas, un conservatorio, varias bibliotecas y museos. En Orihuela Costa, con una población similar, no hay absolutamente nada. Cero infraestructuras culturales. Cero oportunidades. Cero interés institucional.
Y por si fuera poco, los problemas se agravan: una caldera escolar lleva rota dos años sin solución, evidenciando el desprecio hacia los estudiantes y sus familias. La sensación de abandono ya no es solo administrativa, es humana.
Pero hay algo aún más preocupante.
A la concentración de ayer acudió únicamente una madre con sus dos hijos.
Una.
Esto nos obliga a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria:
¿qué está pasando con la sociedad de Orihuela Costa?
¿Dónde están los padres y madres?
¿De verdad no queremos luchar por el futuro de nuestros hijos?
El silencio y la inacción solo benefician a quienes llevan años ignorando nuestras necesidades. Cada día que pasa sin exigir cambios es un día más en el que se consolida una educación desigual y unas oportunidades limitadas para nuestros jóvenes.
No se trata de política. Se trata de dignidad.
Se trata de futuro.
Se trata de nuestros hijos.
Orihuela Costa no puede seguir siendo el lugar donde todo falta y nada llega.
Es el momento de reaccionar.

