Si uno compara los servicios de Orihuela ciudad con los de Orihuela Costa , la diferencia no solo se nota, se sufre.
La desigualdad es tan grande que parece que ambas zonas pertenecieran a países distintos.
Orihuela disfruta de una red de equipamientos y servicios públicos completa; Orihuela Costa, en cambio, sigue esperando lo básico.
Cada euro invertido en Orihuela ciudad se multiplica en proyectos visibles: compra y modernización de edificios, centros culturales, fiestas sin control,…
En los dos últimos años, Orihuela ha invertido más de 15 millones de euros en su la ciudad, mientras que en Orihuela Costa la cifra ha sido cero.
Ni un nuevo edificio, ni una mejora estructural, ni una dotación significativa.
La brecha se agranda año tras año. Y el futuro es aún peor, con un plan par invertir en Orihuela Ciudad cerca de 200 millones en 5 años ( 41 rehabilitación de viviendas, 50 en una nueva ciudad deportiva, al menos 70 millones en un nuevo polígono industrial, más al menos 20 millones en otros proyectos e incluso se pide otro polígono tecnológico en Orihuela ciudad). En contraste el plan para Orihuela Costa es prácticamente CERO.
Una ciudad con todo… y otra con casi nada. Orihuela ciudad está realmente parasitando a Orihuela Costa.
4.1.Cultura.
Orihuela ciudad, con una población similar a la de la Costa, cuenta con dos orquestas filarmónicas, un conservatorio, una escuela de idiomas, una escuela de danza, una red de centros culturales y más de 10 museos y centros culturales. Dispone de bibliotecas, salas de exposición, decenas de edificios públicos y una agenda cultural que supera el centenar de actos cada año dirigidos a todas las edades.
En Orihuela Costa no hay nada parecido.
No existe un auditorio, ni una biblioteca pública, ni una escuela de música o danza, ni siquiera un centro cívico moderno donde reunirse.
Y eso, a pesar de que los vecinos pagan los mismos impuestos —o más— que los habitantes de la ciudad.
Un niño que crece en Orihuela ciudad tiene la oportunidad de crecer como persona. En Orihuela Costa, las alas de nuestros niños se ven recortadas por la carencia de oportunidades.
4.2.Salud.
En materia sanitaria, Orihuela ciudad dispone de dos centros de salud para unos 32.000 habitantes.
Orihuela Costa, con una población real que supera los 60.000 residentes la mayor parte del año, y con 30 000 empadronados ( y creciendo a más de 2000 al año ) sólo tiene uno, que se colapsa con frecuencia.
Las citas médicas se demoran, las urgencias son insuficientes y los profesionales trabajan con medios limitados.
La ampliación del centro de salud fue aprobada en su día con un presupuesto de varios millones, pero el ayuntamiento la paralizó. Ahora se anuncia un nuevo centro de salud para un hipotético y lejano futuro.
4.3.Educación.
En educación, el panorama es parecido.
Faltan colegios y las aulas están saturadas. Los niños son los principales perjudicados dado que unas 6 horas al día se encuentran en una situación de violencia, drogas, acoso y falta de oportunidades.
El acceso a la formación cultural y profesional se convierte en un privilegio de quienes pueden permitirse el dinero para ir a un colegio privado, o el tiempo y transporte para ir a otras ciudades.
4.4.Seguridad.
El desequilibrio también es preocupante.
Orihuela Costa cuenta con una presencia policial mínima, sin retén permanente de la Guardia Civil ni de la Policía Nacional. Es uno de los núcleos urbanos con más incidencia de crimen violento per capita como el asesinato motivado por el control de las drogas. Y sin embargo tenemos un nivel policial de un pueblo pequeño. Nuestra vida está en riesgo.
El Centro de Emergencias, mal dotado, carece de bomberos o equipos de Protección Civil. Estamos casi abandonados.
La desigualdad que se ve ( y la que no se ve ),
Quien recorre Orihuela Costa nota de inmediato la falta de mantenimiento: calles con baches, farolas sin luz, parques deteriorados y ausencia de árboles que den sombra.
Mientras tanto, Orihuela ciudad moderniza plazas y rehabilita su casco histórico con dinero que también sale de los impuestos de la Costa.
La desigualdad no es solo económica ni estética: es emocional. Los vecinos sienten que su esfuerzo no se ve recompensado, que su contribución desaparece en un agujero negro administrativo a 35 kilómetros de distancia.
Y, sin embargo, cada nuevo empadronado en la Costa aporta más fondos al municipio.
En una década, Orihuela Costa financiará más del 70% del presupuesto total de Orihuela, y seguirá recibiendo cerca del 25%, siendo tratada como una colonia.
Esperanza y determinación.
Pero no todo está perdido.
El primer paso para cambiar esta situación ya se ha dado: la ciudadanía ha despertado.
Cada vez más residentes —españoles y extranjeros— son conscientes de que esta desigualdad no es inevitable, sino consecuencia directa de decisiones políticas.
La historia demuestra que las comunidades que toman las riendas de su destino prosperan.
Orihuela Costa puede ser una de ellas.
Con gestión propia, los servicios básicos dejarían de ser un lujo y pasarían a ser un derecho.
Con voluntad y planificación, podríamos tener en pocos años los equipamientos que cualquier ciudad moderna merece.
El futuro empieza con una idea sencilla pero poderosa:
los impuestos de Orihuela Costa deben quedarse en Orihuela Costa.

